La frescura
absoluta.
 
 

Crujiente, jugoso, firme, delicadamente perfumado, sabrosamente yodado …

No sobran calificativos para describir el placer de saborear un langostino de alta calidad, fruto de una exigencia de cada instante.  Unima desea compartir este placer con los consumidores del mundo entero.



Tanto en los barcos, como en las granjas, la búsqueda de la frescura absoluta es una obsesión.  Gracias a la congelación inmediata e individual, todas las cualidades de los langostinos están preservadas.  Esta congelación se comprueba a cada paso, a lo largo de la cadena de frío, hasta los clientes distribuidores.



Langostinos frescos e intactos, hasta el final de las antenas, son el resultado de la cultura de rigor y excelencia que el grupo desarrolla en el seno de sus equipos.