Preservar la calidad
es en primer lugar
preservar el medio
ambiente.
 
 

Consciente de su entorno, la empresa aplica un pliego de cargos medioambientales estricto.  Las granjas del Grupo son un punto de referencia ante los profesionales del sector.  Un trámite de eco-certificación de acuicultura malgache está en curso con el WWF.



Más del 97 %  del manglar de origen ha sido preservado e incluso reforzado mediante la plantación de 650 000 pies de mangles.  Unima actúa también en programas de reforestación de eucaliptos, de acacias, de tecas y de casuarinas.



Unima vela siempre por reducir al mínimo el impacto de sus instalaciones sobre la naturaleza y efectúa un seguimiento medioambiental estricto de la fauna, flora y calidad de las aguas.  Las instalaciones del Grupo están voluntariamente alejadas entre sí, afín de preservar los ecosistemas y de reforzar la bio-seguridad.



Fuerte de su experiencia pionera en la acuicultura, Unima se ha propuesto levantar un nuevo desafío audaz para Madagascar: el cultivo del anacardo, o nuez de anacardo.  Este proyecto  de envergadura tiene por ambición la reforestación sostenible de 7 000 ha de comarcas áridas en vía de desertificación con la plantación de más de un millón y medio de árboles.